Nuestra Identidad Visual Corporativa

 

 

 

Nuestra Identidad Visual Corporativa.

El símbolo de “Meoro Avilés Abogados” representa una toga simplificada en un cuadrado (como elemento de significado, básico, reconocible, peso visual). Los tres elementos en que se descompone son: un rectángulo aúreo dispuesto en horizontal (parte superior derecha) representando la capa de la parte posterior de la toga con un degradado en escala del blanco al negro que simula el brillo del raso de la tela negra de la toga; debajo de este hay un cuadrado negro con seis líneas grises (columnas) utilizado como simplificación de los pliegues de la parte posterior inferior de la toga; por último, la composición completa la forma cuadrada del símbolo cerrando por la izquierda de los anteriores elementos con otro rectángulo con relleno también degradado del blanco al negro y dispuesto en vertical que simula la toga vista por delante.

La armonía inherente a la geometría fue comprendida como una de las expresiones del plan divino que basamenta al universo, un patrón metafísico que determina lo físico. La realidad interna, trascendente a las formas externas, ha permanecido a través de la historia como la base de las estructuras sagradas. Hoy día es tan valido construir un edificio moderno de acuerdo a los principios de la geometría sagrada como lo fue en el pasado en estilos como el egipcio, griego, románico, islámico, gótico o renacentista.

La proporción y la armonía se hallan íntimamente ligadas a la geometría sagrada, porque ella a su vez está ligada metafísicamente a la estructura íntima de la materia.

Un rectángulo cuyos lados están en una proporción igual a la razón áurea es llamado un rectángulo áureo.

El número de oro, o sección de oro, es una relación que ha sido usada en la arquitectura sagrada y el arte ya desde el período del antiguo Egipto

Esta importante razón, llamada por los griegos la Sección, la Divina Proporción por Luca Paccioli (1509), y bautizada por Leonardo da Vinci y sus seguidores la Sección Dorada o Número de Oro, tiene propiedades únicas que han cautivado a los geómetras desde tiempos egipcios.

Esta relación existe entre dos objetos o cantidades cuando la razón entre la mayor y la menor es igual a la existente entre la suma de las dos (la totalidad) y la mayor.

Es simbolizada por la letra Phi, en honor a Fidias. Numéricamente posee propiedades excepcionales, tanto algebraicas como geométricas, Phi=1,618, 1/Phi=0,618 y Phi al cuadrado=2,618. En toda progresión o serie de términos que tenga a Phi como la razón entre sus términos sucesivos cada término es igual a la suma de los dos que lo preceden.

En términos numéricos esta serie fue primeramente conocida en Europa por Leonardo Fibonacci, nacido en 1179. Viajó con su padre a Argelia donde los geómetras árabes le enseñaron los secretos de la serie, pudiendo también introducir los números arábicos, revolucionando las matemáticas europeas.

Esta serie ha sido reconocida como el principio de la estructura de los organismos vivientes y de la estructura del mundo.

El número de oro ha sido honrado a través de la historia. Platón en su Timeo lo considera como la clave de la física del cosmos y hasta el moderno arquitecto Le Corbusier, padre de los edificios torre, diseñó un sistema modular basado en dicha proporción.

Cuadrado

Muchos templos antiguos fueron realizados bajo una forma cuadrada. Representando el microcosmos y con ello la estabilidad del mundo, esta es una característica saliente de las llamadas montañas del mundo, los zigurat, las pirámides y los stupas. Estas estructuras simbolizan el punto de transición entre el cielo y la tierra, centradas idealmente en el omphalos, el punto axial en el centro del mundo, su ombligo.

Puede ser dividido en cuatro cuadrados haciendo una cruz que automáticamente define su centro. Orientado hacia los cuatro puntos cardinales, en el caso de las pirámides egipcias con excepcional precisión, puede ser además biseccionado además por diagonales, dividiéndolo en ocho triángulos. Estas ocho líneas, radiando del centro, forman los ejes hacia las cuatro direcciones del espacio, y los cuatro rincones del mundo, la división octuple del espacio. Esta división del espacio está emblematizada en el octuple sendero del Buddhismo y en los cuatro caminos reales de Bretaña, señaladas en la Historia de los Reyes de Bretaña. Cada una de las ocho direcciones en Tibet, están bajo la guarda simbólica de una familia, una tradición similar a la de las ocho nobles familias de Bretaña.

El cuadrado

Es una figura muy estable, se le asocia con ideas de firmeza, permanencia, honestidad, rectitud, esmero y equilibrio.